jueves, 11 de octubre de 2012

676 millones de dólares en soldados y armas


La amenaza haitiana


Por Eduardo Galeano

Este artículo está dedicado a Jorge Marchini

Como de costumbre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas repite que mantendrá la ocupación militar de Haití porque debe actuar “en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión”.

¿A quién amenaza Haití? ¿A quién agrede?

¿Por qué Haití sigue siendo un país ocupado? ¿Un país condenado a vigilancia perpetua? ¿Obligado a seguir expiando el pecado de su libertad, que humilló a Napoleón Bonaparte y ofendió a toda Europa?

¿Será por aquello que los esclavistas brasileños llamaban “haitianismo” en el siglo XIX? ¿El peligroso contagio de sus costumbres de dignidad y su vocación de libertad? ¿El primer país que se liberó de la esclavitud en el mundo, el primer país libre, de veras libre, en las Américas, sigue siendo una amenaza?

¿O será porque ésa es la normalidad impuesta por un mundo devoto de la religión de las armas, que destina la mitad de sus recursos al exterminio del prójimo, llamando gastos militares a los gastos criminales?

Las Naciones Unidas gastan 676 millones de dólares en la ocupación militar de Haití. Una millonada para sostener a diez mil soldados, que no tienen más mérito que haber infectado al país con el cólera que mató a miles de haitianos y seguir practicando impunemente violaciones y maltratos a mujeres y niños.

¿No sería mejor destinar ese dineral a la educación? Más de la mitad de los niños haitianos no va a la escuela. ¿Por qué? Porque no pueden pagarla. Casi toda la educación primaria es privada y el Banco Mundial veta los subsidios a la educación pública y gratuita.

¿O no se podría destinar esa fortuna a casas habitables para las más de trescientas mil víctimas del terremoto, que siguen viviendo en carpas provisorias? ¿Provisorias por siempre jamás?

¿O consagrar esos fondos multinacionales a mejorar la salud pública, que todavía depende de la milagrosa solidaridad entre los vecinos de cada barrio y cada pueblo? Afortunadamente, esas tradiciones comunitarias de ayuda mutua siguen generando la misma energía creadora que ilumina las prodigiosas esculturas y pinturas de los artistas haitianos, capaces de convertir la basura en hermosura, pero mucho podrían mejorar si se destinaran a fines civiles los derroches militares.

En Página 12 

jueves, 4 de octubre de 2012

Las diez estrategias de la manipulación mediática

  

Por  Noam Chomsky

 

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

 

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

 

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

 

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como“dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

 

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

 

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

 

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

 

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

 

9- REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!


10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimentos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.


Publicado en ATTAC Madrid, España

martes, 2 de octubre de 2012

Cuando enterramos la década del '60


Viet-Rock

por Jorge Schussheim 

Era en el Payró. Era que Jaime Kogan tenía el texto pero no la música de una ópera rock de una tal Megan Terry y quería montarla en su teatro. Era que llamó a Lia para la puesta y la coreografía y a mí para componer una nueva música.

Y eran Beatriz Matar, Luisina Brando, Felisa Dzeny, Bertita Goldemberg, Aída Laib y una actriz petisita de la que no recuerdo su nombre, las madres, las novias y las putas de Saigón, y eran Víctor Laplace, Rudi Chernicoff, Luis Gutman, Felipe Barnes y Aldo Marinelli los soldaditos norteamericanos los que saltaban en paracaídas sobre la jungla del Vietnam, adonde combatían, extrañaban a sus hogares y morían.

A inicios de junio comenzamos los ensayos.

Jaime me presentó a tres mocosos roqueros llamados Claudio, el guitarrista, Alejandro, el bajista y Javier, el baterista.

Con mi formación musical académica, me desanimé inmediatamente al ver a esos tres adolescentes zaparrastrosos, pero al escucharlos me dí cuenta de que poseían mucha musicalidad.

Después de Viet Rock siguieron actuando juntos, pero ya bajo el curioso nombre de Manal.

Comencé a escribir la obertura y canción trás canción que me brotaron con la libertad que todos teníamos en esa década mágica.

En la reunión previa de todo el elenco, Lia, formada en la danza moderna con Dore Hoyer y una alumna de Martha Graham, les pidió a los actores que vinieran a los ensayos en mallas, ya que iban a tener que hacer un duro trabajo físico. Al día siguiente, todos estaban formados en el escenario enfundados hasta los tobillos en sus mallas negras, menos la deliciosa y jovencísima Luisina, que, como venía de trabajar en el circo con Pepe Biondi y carecía de toda experiencia teatral, entendió literalmente y se apareció con una malla de baño de colores toda fruncidita que hacía realtar su prominente y hermoso culo. Pero era una enorme actriz y una cantante deliciosa.

Como se suponía que los actores representaban a infantes de marina de los EEUU, Lia le pidió a Héctor “Cacho” Bidonde, que había hecho la colimba creo que en la escuela de suboficiales, que los entrenara militarmente.

Todos buenos compañeros, cuando Bidonde les dió la orden de “cuerpo a tierra”, lo cargaron y se le rieron en la cara. Pero Cacho, con la cara de orto y la voz de trueno de un verdadero sargento de los Marines, los reventó a órdenes gritadas con todas sus fuerzas a dos centímetros de la cara de los muchachos, que se asustaron tanto que empezaron a hacer todo lo que este les ordenaba.

Mientras Lía marcaba los movimientos y yo iba cantando las canciones y las arias con los chicos de Manal, Jaime, sentado en la platea con su eterno vaso de Old Smuggler, les gritaba “gelajados! gelajados!” olvidándose que Bidonde los tenía tensos como cuerdas de violines, pero Kogan seguía en sus trece stanislavsianos entremezclados con comentarios lascivos sobre las tetas de Ann Margret, que el pronunciaba “Magggggret” y que nadie entendía a que venían pero el under tiene sus reglas que deben ser seguidas por más incomprensibles que parezcan.

Diez días antes de estrenar, el 20 de agosto ya casi de noche, alguien llegó al Payró con la noticia de que la Primavera de Praga, aquella con la cual nos ilusionamos todos los idealistas, había conluído con la invasión de Checoeslovakia por parte de la URSS con 2300 tanques y 250.000 soldados del Pacto de Varsovia.

En el bar de la esquina de San Martín y Cordoba, todos, quién más quién menos militante del PC o aunque más no fuera simpatizante de la izquierda, lloramos sin llorar y enterramos la década del 60 en silencio.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Howard Zinn: La otra historia de Estados Unidos (libro para descargar)


Enlace para descargar el libro
Contraseña: lahistoriadeldia

Frente a la concepción que entraña el título que Kissinger dio a un libro: “La historia es la memoria de los estados”, Howard Zinn declara: “Mi punto de vista, al contar la historia de los EEUU, es diferente: no debemos aceptar la memoria de los estados como cosa propia. Las naciones no son comunidades y nunca lo fueron. La historia de cualquier país, si se presenta como si fuera la de una familia, disimula terribles conflictos de intereses (algo explosivo, casi siempre reprimido) entre conquistadores y conquistados, amos y esclavos, capitalistas y trabajadores, dominadores y dominados por razones de raza y sexo. Y en un mundo de conflictos, en un mundo de víctimas y verdugos, la tarea de la gente pensante debe ser –como sugirió Albert Camus- no situarse en el bando de los verdugos”.

Howard Zinn nos trae, como él mismo dice, la historia vista por los arawaks, por los esclavos, por los cherokees, por los desertores, por las obreras y los obreros, por los cubanos de la guerra de Cuba, por los soldados rasos filipinos, por los socialistas, por los pacifistas, por los negros de Harlem, por los peones de Latinoamérica. Si usted quiere saber lo que pasó y pasa en la Historia de Estados Unidos escuche el grito de los pobres, viene a decir, y es que un poco más allá, en el libro entero, se oye como una alarma la voz de los que no han tenido voz, Howard Zinn expurgan documentos, trae declaraciones, hace transparente la motivación de los cambios y EEUU aparece tal cual es.

Ramón Pedregal Casanova – Rebelión.org
(nota completa en La Historia del Día)

sábado, 15 de septiembre de 2012

1976 - 16 de septiembre


Los lápices siguen escribiendo

Por Rubén Furman

La foto fue sacada en 1973 y corresponde a la 2º 4ta. del Colegio Nacional de La Plata. Hay chicas que ríen con el pelo suelto, y pibes de pelo largo con pantalones de bota ancha.

El cuarto desde la derecha, parado, con los brazos cruzados y serio, es Claudio de Acha, hijo de una familia de trabajadores de izquierda, humildes pero instruidos.

En esa imagen aun falta un año para que Claudio, después de la muerte de Perón, decida ingresar a la peronista Unión de Estudiantes Secundario. Lo transporta una ola incontenible que augura el cambio social, una patria para todos, la revolución. Y todavía faltan tres para que ese negrito ruloso, estudiante mediano pero gran lector, sea robado de su casa la Noche de los Lápices.

Su nombre está escrito hoy en una placa de mármol blanco ubicada en un pasillo junto a los de otros 94 alumnos y profesores, pero fotos con historias parecidas se guardan en muchos colegios del país.

En ellas hay pibes de esa generación que maduró en la resistencia a otra dictadura inquisitorial y que creyeron que el regreso del líder proscripto marcaría el fin de todas las proscripciones.

"Claudia no necesitaba el boleto estudiantil barato, porque nosotros no teníamos problemas económicos y ella vivía a dos cuadras de la escuela. Se metió en esa lucha por solidaridad", contó alguna vez Nelva Falcone con algo de candidez.

Es que ella, María Clara, Horacio, Panchito, Daniel y Claudio, y todos los que no están en esta foto pero si en otras, tenían algo común. Eran chicos comprometidos con su tiempo para los que nada de lo humano les fue ajeno.

Los pibes de otra generación les rindieron su homenaje al proclamar: "Vano intento el de la Noche: los lápices siguen escribiendo".

jueves, 13 de septiembre de 2012

Día del Bibliotecario

Maestro Luis Alberto Spinetta

Escribe:
Guillermo Di Fini, Bibliotecario de la Escuela "Monte Castro" de la Ciudad de Buenos Aires, separado de sus funciones por practicar la libertad de expresión

SOMOS EL MAESTRO COLECTIVO EN DEFENSA DE LA ESCUELA PÚBLICA!

Sí soy bibliotecario

Y soy de la última camada de maestros bibliotecarios.

Y en este momento tan especial, me aflora más el maestro que el bibliotecario. ¿Pero saben que? Ya no importa, no importa el lugar o cargo que o
cupemos, porque emulando el mensaje del “Eternauta” - y valga la paradoja - donde el héroe es el héroe colectivo, donde la lucha se da en grupo, en la Escuela 3 de Monte Castro, dimos una muestra cabal de unidad, como comunidad educativa: directivos, maestras, bibliotecarios, auxiliares, padres, alumnos y vecinos, en lucha grupal, ante las políticas neoliberales del Gobierno de la Ciudad.

Por la democracia, la libertad de expresión y la educación pública.
 
Quisieron silenciarnos, utilizando la metodología del miedo, como resabio de la dictadura, para disciplinar a la docencia en general, pero lo único que consiguieron fue multiplicar las voces, las manos y los corazones en defensa de la escuela pública.

Y ahora más que nunca, con el respaldo de todos ustedes, SOMOS EL MAESTRO COLECTIVO EN DEFENSA DE LA ESCUELA PÚBLICA!!!

Gracias, por el apoyo, el cariño y la solidaridad.

Publicado en QUEREMOS QUE VUELVAN, un grupo Facebookque se formó para pedir que los docentes injustamente separados de la Esc 3 DE 18 "Monte Castro" sean restituidos en sus cargos.Creado hace una semana, ya somos casi 20.000 integrantes. Sumate.



lunes, 10 de septiembre de 2012

Santiago de Chile bajo las bombas asesinas


La Moneda (Palacio Presidencial) bombardeado
Once de setiembre de 1973

Graciela Taddey

Eran las primeras horas de una mañana clara.

Salí del edificio alto donde vivíamos tantos y tantos refugiados políticos en Chile. El lugar se llamaba Torres de la Remodelación San Borja y está aún casi en el centro de la ciudad. A un costado estaba un viejo mercado (estará todavía? quién sabe... todo cambió mucho después de aquellos años). Fui al mercado a comprar algo para nuestro desayuno. No me detuve a escuchar lo que la gente hablaba entre murmullos, pero había una atmósfera rara entre la gente.

Cuando crucé el amplio espacio abierto (porque las Torres en los años 70 eran toda una avanzada arquitectónica dentro de una ciudad esencialmente chata, un poco polvorienta, bastante diferente all Río de la Plata). No llegué a entrar cuando vi sobre mi cabeza un avión; no un avión en el cielo... (desde entonces cuando quiero referirme a una situación que debe preocuparme suelo decir "El peligro está cuando uno le ve la cara al aviador", el que ordenaba la ruta para lanzar la bomba). Esa fue (es aún hoy) mi sensación: un poderoso avión militar volando a tan poca altura sobre mi (muestras) cabezas que podría haber visto los ojos de los asesinos.

Cuando el avión salía del radio de mi (nuestras) miradas, se oía en el aire claro de Santiago el sonido de las bombas estallando. Sonido. Bombas. Santiago. Mañana. Mitad de setiembre. (Una semana antes habíamos estado en la manifestación que festejaba el aniversario de la asunción al gobierno de la Unidad Popular.)

Volvía a ver al avión (volvíamos) tan bajo entre las torres. Y de nuevo el maldito salía de mi radio y otra vez el sonido de las bombas. Dónde? No lo sabíamos. Quién iba a imaginar tanto desastre? Las elecciones parlamentarias, que ganara la izquierda cuando ya la derecha hambreaba a los chilenos, habían sido el aviso de que había llegado a su fin la lucha política y empezaba el gesto duro de la fuerza. Cuántos habían hecho este razonamiento? No lo sé.

Con prisa, después de vivir dos o tres veces la sensación imborrable del avión y las bombas, me precipité en nuestro apartamento. "Poné la radio", le grité a alguno de los compañeros con los que convivía.

Entonces yo (nosotros) escuché (escuchamos) las notables palabras del compañero presidente. "Yo sé que más temprano que tarde el hombre libre caminará por las amplias alamedas". No cito de memora. Cito (citamos) con el corazón en llamas.

Después llegó el horrible tiempo de los toques de queda... No exagero ni un ápice al contar que cuando empezaba cada tarde el toque de queda, no podíamos hablar dentro del apartamento, debido al sonido de las balas de la tan heroica como poco mencionada resistencia. No nos oíamos.

Aquellos hombres y mujeres tenían por consigna (lo supimos después): "Dos por uno", es decir morir después de haber bajado a dos enemigos.

Me hubiera querido (hubiéramos querido) sumarnos a la resistencia. Pero nos aconsejaron que no lo hiciéramos... "Con ese acento del Río de la Plata ustedes queman."

Y después la embajada argentina en Chile, pero esa es otra historia.