jueves, 13 de septiembre de 2012

Día del Bibliotecario

Maestro Luis Alberto Spinetta

Escribe:
Guillermo Di Fini, Bibliotecario de la Escuela "Monte Castro" de la Ciudad de Buenos Aires, separado de sus funciones por practicar la libertad de expresión

SOMOS EL MAESTRO COLECTIVO EN DEFENSA DE LA ESCUELA PÚBLICA!

Sí soy bibliotecario

Y soy de la última camada de maestros bibliotecarios.

Y en este momento tan especial, me aflora más el maestro que el bibliotecario. ¿Pero saben que? Ya no importa, no importa el lugar o cargo que o
cupemos, porque emulando el mensaje del “Eternauta” - y valga la paradoja - donde el héroe es el héroe colectivo, donde la lucha se da en grupo, en la Escuela 3 de Monte Castro, dimos una muestra cabal de unidad, como comunidad educativa: directivos, maestras, bibliotecarios, auxiliares, padres, alumnos y vecinos, en lucha grupal, ante las políticas neoliberales del Gobierno de la Ciudad.

Por la democracia, la libertad de expresión y la educación pública.
 
Quisieron silenciarnos, utilizando la metodología del miedo, como resabio de la dictadura, para disciplinar a la docencia en general, pero lo único que consiguieron fue multiplicar las voces, las manos y los corazones en defensa de la escuela pública.

Y ahora más que nunca, con el respaldo de todos ustedes, SOMOS EL MAESTRO COLECTIVO EN DEFENSA DE LA ESCUELA PÚBLICA!!!

Gracias, por el apoyo, el cariño y la solidaridad.

Publicado en QUEREMOS QUE VUELVAN, un grupo Facebookque se formó para pedir que los docentes injustamente separados de la Esc 3 DE 18 "Monte Castro" sean restituidos en sus cargos.Creado hace una semana, ya somos casi 20.000 integrantes. Sumate.



lunes, 10 de septiembre de 2012

Santiago de Chile bajo las bombas asesinas


La Moneda (Palacio Presidencial) bombardeado
Once de setiembre de 1973

Graciela Taddey

Eran las primeras horas de una mañana clara.

Salí del edificio alto donde vivíamos tantos y tantos refugiados políticos en Chile. El lugar se llamaba Torres de la Remodelación San Borja y está aún casi en el centro de la ciudad. A un costado estaba un viejo mercado (estará todavía? quién sabe... todo cambió mucho después de aquellos años). Fui al mercado a comprar algo para nuestro desayuno. No me detuve a escuchar lo que la gente hablaba entre murmullos, pero había una atmósfera rara entre la gente.

Cuando crucé el amplio espacio abierto (porque las Torres en los años 70 eran toda una avanzada arquitectónica dentro de una ciudad esencialmente chata, un poco polvorienta, bastante diferente all Río de la Plata). No llegué a entrar cuando vi sobre mi cabeza un avión; no un avión en el cielo... (desde entonces cuando quiero referirme a una situación que debe preocuparme suelo decir "El peligro está cuando uno le ve la cara al aviador", el que ordenaba la ruta para lanzar la bomba). Esa fue (es aún hoy) mi sensación: un poderoso avión militar volando a tan poca altura sobre mi (muestras) cabezas que podría haber visto los ojos de los asesinos.

Cuando el avión salía del radio de mi (nuestras) miradas, se oía en el aire claro de Santiago el sonido de las bombas estallando. Sonido. Bombas. Santiago. Mañana. Mitad de setiembre. (Una semana antes habíamos estado en la manifestación que festejaba el aniversario de la asunción al gobierno de la Unidad Popular.)

Volvía a ver al avión (volvíamos) tan bajo entre las torres. Y de nuevo el maldito salía de mi radio y otra vez el sonido de las bombas. Dónde? No lo sabíamos. Quién iba a imaginar tanto desastre? Las elecciones parlamentarias, que ganara la izquierda cuando ya la derecha hambreaba a los chilenos, habían sido el aviso de que había llegado a su fin la lucha política y empezaba el gesto duro de la fuerza. Cuántos habían hecho este razonamiento? No lo sé.

Con prisa, después de vivir dos o tres veces la sensación imborrable del avión y las bombas, me precipité en nuestro apartamento. "Poné la radio", le grité a alguno de los compañeros con los que convivía.

Entonces yo (nosotros) escuché (escuchamos) las notables palabras del compañero presidente. "Yo sé que más temprano que tarde el hombre libre caminará por las amplias alamedas". No cito de memora. Cito (citamos) con el corazón en llamas.

Después llegó el horrible tiempo de los toques de queda... No exagero ni un ápice al contar que cuando empezaba cada tarde el toque de queda, no podíamos hablar dentro del apartamento, debido al sonido de las balas de la tan heroica como poco mencionada resistencia. No nos oíamos.

Aquellos hombres y mujeres tenían por consigna (lo supimos después): "Dos por uno", es decir morir después de haber bajado a dos enemigos.

Me hubiera querido (hubiéramos querido) sumarnos a la resistencia. Pero nos aconsejaron que no lo hiciéramos... "Con ese acento del Río de la Plata ustedes queman."

Y después la embajada argentina en Chile, pero esa es otra historia.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Free Pussy Riot


Punk not dead
 
por Agustin Carucha

Provocadoras como los Sex Pistols, auténticas como los Clash y con el espíritu femenino de Patti Smith, la reciente condena a prisión por dos años, por parte de un tribunal, al grupo punk ruso Pussy Riot -que nada tiene que envidiarle a los viejos procesos de Moscú de los años '30-, ha transformado a esta banda en el ícono de la lucha contra la censura en Rusia del gobierno del ex agente de la KGB, Vladimir Putin.

Secas, austeras, soviéticas

Formadas en el proceso de movilizaciones contra el fraude electoral de Putin -septiembre de 2011-, con la "urgencia" que históricamente caracterizó al punk rock, las Pussy Riot nacen como parte de un movimiento de jóvenes artistas que a través del arte de performance denuncian la sistemática censura en Rusia. Desde protestas callejeras, bromas a policías y burlas a los símbolos del poder político y eclesiástico, estos grupos de arte callejero -entre los que se destaca Voina- han sido el canal de expresión para los miles de jóvenes rusos frente al régimen policial de Putin.

Con un sonido crudo, directo y sin muchos matices, entre las influencias musicales de Pussy Riot se encuentran a bandas del estilo "Punk Oi!" o "Street Punk" -como los Sham 69, Uk Subs y Cockney Rejects- y otras más ligadas al grunge de los '90, como las L7. Como definiera Serafima -seudónimo utilizado por una de los más de diez integrantes de este colectivo- a un medio español en marzo de este año: "...en ese momento nos dimos cuenta de que este país necesitaba un grupo militante, punk y feminista que se moviera por calles y plazas, movilizando toda la energía pública acumulada contra los corruptos malvados de la junta de Putin. Y enriquecer así la oposición cultural y política rusas con temas que nos importan; los derechos de la mujer y de gays, lesbianas y transexuales, así como denunciar la ausencia de un mensaje político valiente en las escenas de música y arte, y la dominación masculina en todas las áreas del discurso público...".

Las actuaciones de las Pussy, consideradas como ilegales por el gobierno ruso, se desarrollaron desde micros, estaciones de subterráneos, desfiles de modas, negocios de ropa de alta costura hasta la Plaza Roja, el techo de un centro de detención de Moscú y, la ultima -que terminó generando la detención de tres de sus integrantes-, la actuación en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.
La importancia simbólica que el gobierno ruso le dio a dicha catedral no sólo pone de manifiesto los entrelazamientos políticos de Putin con el poder eclesiástico de la iglesia ortodoxa rusa -hoy dirigida por patriarcas (Kirill), con pasado de agentes de la KGB como Kirill Gundyaev-, sino que también manifiesta la impostura política que gobiernos de diferentes colores, ONG, grupos financieros, periodistas, la ONU y hasta las mismas burocracias, que pretenden promover la "democratización" por medio de la intervención del clero en la vida política y social de los Estados obreros.

Back in the URSS

La censura del rock en Rusia ha sido, desde los tiempos de la URSS, un aspecto común en la vida social de su juventud. Arrancando en los años '50, con la premisa que "el rock & roll era una perversión vulgar del capitalismo", pasando por la prohibición en las radios de difundir a los Beatles y a los Rolling Stones, el rock ruso estuvo hasta recién entrados en los años '80 en la absoluta clandestinidad. Contando con su primer local de difusión recién en 1981, llamado "Rock-Club de Leningrado", en San Petersburgo, bandas como Kino, Agatha Christie, Secret, Televizor, Pop-mekhanika, Nautilius Pompilius y Aria, varias de estas enroladas en el género de la New Wave, el punk, el synth pop y el heavy metal, difundían la vida cotidiana de la URSS con temas que hacían referencia a la violencia doméstica, al alcoholismo, a la criminalidad, a la rutina mental, al estancamiento en la vida social del país, al rechazo a los dogmas de la doctrina stalinista y, en casos más osados, a un cuestionamiento a los jefes de Estado de los soviets y a los privilegios de pertenecer a las capas aristocráticas de dicha burocracia, enroladas en la llamada Nomenklatura.

Las ilusiones democráticas que más tarde la Perestroika y la restauración capitalista intentaron promover en la segunda mitad de los '80 y de los '90, se terminarían esfumando con el reforzamiento del carácter policial del Estado.

Un caso similar a las Pussy Riot ocurrió en 2003, en Cuba, con la banda -también del genero punk- llamada "Porno para Ricardo". Con una dudosa detención por consumo de drogas, su cantante Gorki Aguila, el cual se ha pronunciado por la liberación de las Pussy, se transformó en una expresión artística del rechazo a la burocracia castrista con temas como "el maleconazo" -que hace referencia a la revuelta popular de la Habana de 1994- y "Leyendo el Pradva", donde fustiga al castrismo con un estribillo que reza "...ni Stalin ni Putin, ni Castro. Ni Chávez ni Hitler [...] políticos, gobernantes, burócratas repugnantes...".

Contradictoriamente a este espíritu libertario, la banda rechaza también cualquier ícono de la revolución cubana de 1959, incluyendo a la imagen más rockeada por miles de jóvenes del mundo: el Che Guevara. Esta contradicción -que una banda de rock que lucha por las libertades democráticas en Cuba rechace una figura que a lo largo de la historia de la juventud ha sido tomada como "liberadora"- se explica por la canonización y por la utilización, por parte de la burocracia castrista, de los héroes de la revolución cubana.

Sin intenciones de desmerecer las expresiones de solidaridad hacia las Pussy Riots que artistas consagrados e, inclusive, parte del Show Bussines -como Madonna, Paul McCartney, Anthony Kiedis (Red Hot Chilli Pepers), Bryan Adams, Sting y Pete Townshend, entre otros- han expresado, la lucha contra la censura al arte y a las libertades democráticas de las masas en Rusia o en Cuba será posible con una tenaz lucha contra el régimen que a nivel internacional censura toda iniciativa creativa mediante la transformación del arte en mercancía: el capitalismo.

Cuando muchos creían que el rock & roll y su poder de convocatoria se limitaban a los megafestivales, estas cinco chicas de Rusia, sin camarines, productoras, managers ni esforzados saludos al público con camisetas de fútbol, han recogido la simpatía movilizadora de miles de jóvenes de todo el mundo con un solo grito de guerra: Free Pussy Riot.

martes, 21 de agosto de 2012

En contra de la ciencia como fé



Tesis a favor de la anarquía

Paul Fayerabend (cap. 1 de ¿Por qué no Platón?)


Tomado de Paul Feyerabend Quotes
Al anarquismo que está contra el orden establecido le gustaría destruir ese orden o evadirse de él. Los anarquistas políticos están en contra de las instituciones políticas; los anarquistas confesionales están, en algunos casos, contra todo el orden material, probablemente porque ven el mundo como un dominio inferior del ser y quieren mantener su vida lejos de su influencia. Ambos grupos tienen ideas dogmáticas acerca de lo que es verdadero, bueno y valioso para la humanidad.

Por ejemplo, después de la Ilustración, el anarquismo político estuvo marcado por la fe en la ciencia y en la luz natural de la razón. Supóngase que ya no hay mas limites: la luz natural de la razón sabrá hasta donde se puede llegar. Supóngase que ya no hay métodos de educación e instrucción: los hombres se educaran e instruirán a si mismos. Supóngase que ya no hay instituciones políticas: los hombres se reunirán en grupos que reflejen sus tendencias naturales, convirtiéndose así en parte de una vida armoniosa (no alienada).

Hasta cierto punto la fe en la ciencia esta justificada por el papel verdaderamente revolucionario que desempeño en los siglos XVII y XVIII. Los anarquistas predicaban la destrucción y, mientras, los científicos rebatían por completo la imagen armónica del mundo de siglos anteriores, superaban un "saber" estéril, transformaban las condiciones sociales y conseguían ensamblar cada vez con mayor perfección los elementos de un saber nuevo acerca de lo que es al mismo tiempo verdadero y bueno para la humanidad.

En la actualidad esta aceptación ingenua y, hasta cierto punto, infantil de la ciencia (que se puede rastrear incluso en autores de izquierdas tan "progresistas" como Althusser) se ha visto amenazada por dos descubrimientos; en primer lugar, porque la ciencia ha pasado de ser una necesidad filosófica a convertirse en un negocio, y, en segundo lugar, a causa de ciertos descubrimientos que afectan el status de los hechos y de las teorías científicas. La ciencia del siglo XX ha renunciado a toda pretensión filosófica y ha pasado a ser un gran negocio. Ya no constituye una amenaza para la sociedad, sino que es uno de sus puntales mas firmes. Se dejan de lado todo tipo de consideraciones humanitarias, así como cualquier idea de progreso que suponga algo mas que una mera reforma local. Tener un buen sueldo, estar en buenas relaciones con el jefe y con los colegas con los que uno tiene que ver de una manera mas directa: estos son los objetivos primordiales de los hombres. Hormigas que ponen todo su empeño en solucionar problemas insignificantes, pero que fuera de su ámbito de competencia son incapaces de entender el nexo entre las cosas. Supongamos que alguien da un gran paso hacia adelante: irremisiblemente se hará de ello una estaca con la que someter a golpes a la humanidad.

Además, se ha podido comprobar que la ciencia no proporciona ninguna prueba sólida y que tanto sus teorías como sus aserciones de tipo practico son hipótesis que a menudo no solo son parcialmente falsas, sino incluso totalmente erróneas, ya que hacen afirmaciones sobre cosas que jamás han existido, De acuerdo a esta interpretación, que procede de John Stuart Mill (en su DE LA LIBERTAD) y cuyos representantes contemporáneos mas relevantes son Karl Popper y Helmut Spinner, la ciencia es un conjunto de alternativas rivales. La concepción "reconocida" en un momento dado es aquella que aventaja a las demás, ya sea debido a algún truco, ya sea debido a un mérito real...

Con su desagradable modelo de educación y sus resultados indignos de confianza, la ciencia ha dejado de ser un aliado de los anarquistas y se ha convertido en un problema. El anarquismo epistemológico soluciona este problema en la medida en que supera los elementos dogmáticos de las formas anteriores de anarquismo.

El anarquismo epistemológico se diferencia tanto del escepticismo como del anarquismo político (o confesional). Mientras que el escéptico o bien considera que todas las opiniones son igualmente buenas o igualmente malas, o bien se abstiene de hacer un juicio de este tipo, el anarquismo epistemológico no tiene inconveniente alguno en pronunciarse a favor de las tesis mas banales o insolentes. Mientras que al anarquista político le gustaría acabar con una determinada forma de vida, el anarquista epistemológico puede, incluso, llegar a defenderla, ya que nunca permanece eternamente ni a favor ni en contra de ninguna institución ni de ninguna ideología.


[...]

Sus objetivos pueden permanecer invariables o bien cambiar, sea por efecto de una argumentación, sea por aburrimiento o simplemente porque quiere impresionar. Con una determinada meta a la vista, el anarquista puede intentar conseguirla el solo o con ayuda de grupos organizados; en este empeño puede apelar a la razón o a la emoción, puede decidirse por el uso o no de la violencia. Su pasatiempo favorito consiste en confundir a los racionalistas inventando los argumentos más imponentes para las doctrinas mas disparatadas. No hay opinión alguna, por "absurda" o "inmoral" que parezca, que el anarquista no tome en consideración y no tenga en cuenta a la hora de actuar, ni ningún método que considere imprescindible. Lo único que el anarquista rechaza de lleno son las normas generales, las leyes universales, las concepciones absolutas acerca, por ejemplo, de la "Verdad", la "Justicia", la "Integridad" y las conductas que estas actitudes conllevan, aunque no niega que a menudo es una buena táctica el comportarse como si hubiera tales leyes (tales normas, tales concepciones) y uno creyera en ellas. Quizá reproche al anarquista confesional su rechazo de la ciencia, del sentido común y del mundo material que ambos intentan comprender; quizá incluso supere a cualquier premio Nobel en su defensa sin reservas de la ciencia pura. Detrás de todos estos desafueros se esconde la convicción de que el hombre dejara de ser esclavo y alcanzara al fin una dignidad que sea algo mas que un ejercicio de prudente conformismo, cuando sea capaz de abandonar sus convicciones mas fundamentales, incluso aquellas que presuntamente hacen de el un hombre.

viernes, 17 de agosto de 2012

Pareciera como que sí estamos descubriendo al enemigo


Los paraguas de Boluburgo

por  Eddie Abramovich

(A TRUE STORY)

Llueve, eso es notorio.

Con dificultad, serpenteamos sobre las veredas quebradas y barrosas de la City. Veredas quebradas y sucias que conducen a casas bancarias opulentas y pulidas al Blem. Más que un contraste, cursi de tan obvio, una foto de la lenidad: los bancos, como frentistas, son responsables por sus veredas, y el gobierno local, como depositario del poder de policía, es quien debería obligarlos a hacerse cargo.

Los perros cagan 35 toneladas por día en las calles de Buenos Aires. Los bancos cagan a 35.000 personas por día solamente en el microcentro.

Los caminantes, cagados por los bancos y los perros y la burocracia,  y meados por la inclemencia – también selectiva – del dios Meteoron, no tenemos nada en común, salvo la condición negativa de  víctimas de esa negligente confabulación de iniquidades. Nada; sólo somos obstáculos recíprocos, fragmentos caníbales de un contrato cívico muerto al nacer.

Nos empujamos, nos cagamos a paraguazos en esa incestuosa pelea por llegar antes a ningún lugar. El enemigo somos nosotros pero, a diferencia del Pogo de Walt Kelly, aún no lo hemos descubierto, y es improbable que lleguemos a develarlo antes de la próxima glaciación.

Hoy no traje paraguas. Camino bajo las cornisas, como creo que es el derecho de los que no usamos paraguas. Cuando lo llevo, lo sostengo alto y, si lo inclino, siempre es hacia la calle. Como mi estatura es algo superior a la estándar, el resto de la piara ambulante tiene poco riesgo de que mi paraguas se clave en sus ojos. Por la misma razón, mi cara es un imán para los paraguazos; con los años, he desarrollado sinuosas tácticas de evasión, no siempre eficaces.

Ahora, por ejemplo, se acerca esta señora de estatura media, edad indefinida, cara gris y paraguas rojo – lo único colorido en ese misil ciego e indiferenciado que embiste contra la masa – que usurpa el sendero bajo las marquesinas. Su roja caparazón, inclinada con aviesa letalidad hacia el resto de sus enemigos, duplica el ancho de su trayectoria.

Como era previsible, el monstruo me embiste. Mientras trato de desincrustarme de la mejilla las púas de su escudo rojo, su mirada gris y boba enfoca mi cara y sus labios planos se abren en lo que yo, cándido, imagino que será una disculpa. Pero no, de su boca sólo emerge un monosilábico reproche: “¡Eh!”

Me planto y respondo: “¡Señora, usted además de egoísta e insolidaria, es muy bruta!”

Protesta: “Y usted un maleducado”

Un motoquero que está acomodando su cabalgadura en la acera ha visto la escena y me ha lanzado un gesto solidario. Esa clásica boca que se frunce hacia adentro y esos ojos que claman oblicuamente al cielo, y que sólo pueden significar “pero qué tipa más pelotuda”,  me infunden un tibio coraje.

“No, AHORA voy a ser maleducado: Usted váyase a la concha de su madre, y hágalo rápido antes de que le meta ese paraguas de mierda por la boca y se lo saque por el culo ¡Ya! Raje de acá!” Me parece que me oyeron hasta en Tandil.

El motoquero colapsa en una carcajada paroxística mientras Caperucita Roja corre como un cuí entre los charcos. Estoy enojado.

La risa del motoquero, la sonrisa gentil de otra dama que había estado fuera de cuadro, y una mano cordial que desde atrás se apoya en mi hombro, fungen de pararrayos para mi furia. Me empiezo a reír y la piara se hominiza y se colorea.

Por un momento, pareciera como que sí estamos descubriendo al enemigo.

domingo, 12 de agosto de 2012

Textos: El gran patrimonio de la Civilización


por Mario Rabey

Este meta/texto (texto acerca de los textos) fue desencadenado por la imagen que incluyo aquí como ilustración, que grafica los 10 libros más vendidos en los últimos 50 años. Lo escribí en varios comentarios en el grupo facebook El gaitero a las puertas del alba, que gestiona nuestro amigo y autor textual mandiocal Eddie Abramovich.





En primer lugar, y a primera vista, conmueve que El Diario de Ana Frank figure en este top ten, aunque sea en el décimo lugar. Los problemas aparecen del 1° al 9° puestos del ranking.

Luego, se me ocurren diversos comentarios.

En primer lugar, que es un ranking de libros impresos y vendidos. No de libros leídos. Por ejemplo, La Santa Biblia (que figura, a muchísima distancia, como el más vendido) circula largamente como libro de biblioteca, mesa, estante e -incluso- de mesita de luz de infinidad de cuartos de hoteles. Y obviamente, de casa de culto cristiano en todas sus variantes. Pero la lectura es otra cosa. Y nadie puede pensar seriamente que las Citas del Presidente Mao Tse Tung (el segundo libro más vendido) constituyan un libro leído como tal.

(me gustaría saber qué volumen de papel se utiliza en el mundo para impresiones, cuál es su equivalente en metros cúbicos de madera, en hectáreas / año de producción de madera para papel, en residuos contaminantes; y, en general, cuál es su huella ecológica)

Luego está la cuestión de la circulación de los textos. No como objetos impresos sino como lo que son, precisamente textos. Es decir, textualizaciones significantes con significado propio.En líneas generales, la cuestión de la re-producción (y re - textualización) de los textos, en diversos con-textos.

Por ejemplo, en la India -y en todo el mundo hindú- los Upanishads (los textos sagrados) circulan fundamentalmente a través de la enseñanza brahmánica, como recitados cantados. ¡Como música!

Y en el Tibet (y las zonas de budismo tibetano en los países vecinos -Nepal, India-), los textos de las cinco subtradiciones budistas tibetanas (más el Bohm, pre-budista), que en conjunto forman una de las tradiciones cognoscitivas más complejas y ricas de la experiencia humana, circulan -salvo algunos pocos bestsellers como las sagas de Milarepa- como textos copiados a mano, con los libros siendo prestados de monasterio en monasterio, en cada uno de los cuales hay bibliotecas con cientos y a veces miles de ejemplares.

Y una última reflexión.

La Civilización mundial contemporánea incluye como uno de sus grandes monumentos patrimoniales (tal vez el más importante, en términos de contenido de información) una inmensa biblioteca con contenidos en formatos que acumulan y compilan a su vez la completa historia de la producción, reproducción (y re / textualización) de textos.
 

Entre esos formatos están:
1. Las actuaciones sociales -o dramas sociales (cfr. Victor Turner)- de la vida cotidiana, tanto en la sociedad política como en la sociedad civil (cfr. Antonio Gramsci).
2. Las manufacturas: desde el uso de objetos "naturales" como herramientas, pasando por toda clase de herramientas fabricadas, lugares arquitecturizados por la actuación humana, arquitecturas propiamente dichas, asentamientos humanos, paisajes culturales, y un largo etcétera. Todos son también textos significantes.
3. Las textualidades habladas tal cual son dichas por todos los integrantes de la humanidad.
4. Toda clase de productos materiales humanos con contenido comunicacional.
5. Los conocimientos populares (cfr. Mario Rabey) inscriptos en esas textualidades.
6. Textos escritos a mano, en papel y otros soportes físicos.
‎7. Libros y toda clase de otros impresos (publicaciones periódicas, afiches, partituras, etc.).
8. La inmensa, exponencialmente creciente, diversa, espléndidamente contradictoria, heracliteana y deliciosamente ambigua producción en Internet.